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lunes, mayo 18, 2009

Patoterismo sindical

Trece taxistas fueron atacados en la madrugada del domingo, llegando en algunos casos al vuelco de los taxis y el robo de algunos dispositivos GPS y de la recaudación. ¿Masiva ola delictiva contra los taximetristas? No. Diferencias sindicales.

El Sindicato Único de Trabajadores del Taxi (SUATT, que no es realmente el único, pero en este país los sindicatos tienen la mala costumbre de auto-denominarse 'únicos' en el afán de evitar -o ignorar- la existencia sindicatos con opiniones distintas) había decidido parar de 0 a 6 hs como forma de reclamo para la instalación de medidas adicionales de seguridad en los taxímetros, como son el bloqueo central de puertas y los alza-cristales eléctricos. Mientras tanto, harían una manifestación en Tres Cruces.

¿Cómo se desvirtúa la situación? Aparentemente, otros taxistas que no acataban la medida 'provocaron' a los atacantes, según declararon dirigentes sindicales. La provocación en cuestión fue el hecho de que los taxistas que trabajaban, pasaron por las cercanías de la manifestación con la bandera de libre encendida. Según un dirigente, "Esto alteró el ánimo de los trabajadores y dio lugar a algunos incidentes menores, a los cuales le estamos quitando importancia hasta que el sindicato no los analice en profundidad".

En primer lugar creo que corresponde hacer una referencia a las reivindicaciones de los trabajadores del taxi -sin conocerlas a fondo- que, con mucho derecho, reclaman mayores medidas de seguridad por la creciente ola de delitos que están sufriendo. Sin embargo, hay cosas que no se pueden dejar pasar. Los sindicatos de este país han cultivado también la mala costumbre de no tolerar las opiniones disidentes, tildando de 'carneros' a cualquiera que no comparte alguna medida de lucha, y como estamos viendo, llegando al punto de imponerse por la violencia. Resulta absurdo también que se pueda decir que los ataques son 'provocados' (como si existiera justificación para este tipo de violencia) y que "les estamos quitando importancia hasta que el sindicato no los analice en profundidad". Aquí se muestra otra mala costumbre de los sindicatos que merecería un post entero: como las decisiones sindicales para muchos tienen un peso tal que supera no solo a las reglas básicas de convivencia, sino también a todas las convenciones de nuestro estado de derecho, incluyendo el sistema legal.

Me interesa entonces resaltar que un conjunto de inadaptados considera que la violencia es una metodología válida para imponer decisiones gremiales, y aunque se puedan tildar de 'provocadas', la realidad muestra que en muchos casos los taxis atacados tenían pasajeros en su interior, lo que muestra que en realidad estaban trabajando. No hay que olvidarse que hace unas semanas, ante otro paro convocado por los taxistas, algunas unidades que no acataron dicha medida terminaron siendo apedreadas. También fue este mismo gremio el que 'ocupó' el Ministerio de Trabajo insultando a las autoridades y causando algunos daños materiales, en el contexto de los consejos de salarios. Todo esto muestra que, lejos de ser un incidente aislado, el patoterismo ha pasado a ser un derecho gremial.

Fuentes: http://www.elpais.com.uy/090517/ultmo-417638/ultimomomento/taxis-objeto-de-pedradas-y-robo-por-paro
http://www.larepublica.com.uy/justicia/363756-apedrearon-taxis-por-no-acatar-paro
http://www.elpais.com.uy/08/10/22/pnacio_377106.asp

viernes, mayo 12, 2006

Cuando escuché la noticia de que encontraron al asesino del chofer de Raincoop Edward Cal, me invadió una sensación de alegría. Al instánte, cuando me entere que era un policía, que supuestamente debería "proteger y servir", como dice el lema de la policía yanqui, me invaden la rabia y el asco. Me entero a los pocos segundos que no sólo mato a Cal, si no también a un taxista y posiblemente a algunas personas más. Ahí empieza la sensación de impotencia, de creer que en este país la gente honrada está a merced de unos pocos inadaptados que hacen lo que quieren, saliendo impunes en muchos casos, y cuando no, con penas de prisión que se reducen, o son "conmutadas" por la generosidad de nuestro Ministro del Interior. Lo que se requiere para que los criminales desistan de sus acciones, son castigos más duros, ejemplificantes, políticas de "tolerancia cero" como la que llevo a NY de ser la capital mundial del crimen a una de las ciudades con menor tasa de asesinatos por persona. Acá en Uruguay, con nuestro 30 años de pena máxima (que con la nueva Ley de Cárceles pueden quedarse en 20) estamos lejos de ejemplificar. Me queda la triste tranquilidad de que en nuestro sistema carcelario, el tiempo que se pasa adentro es un detalle, pues las condiciones de encarcelamiento son tan patéticas que nadie querría estar ni 5 minutos adentro.